A pesar de su carácter milenario y extraordinario arraigo a la tradición que tiene el cultivo del olivar en, prácticamente, todos y cada uno de los territorios que conforman nuestro país, gracias a la amplísima diversidad de variedades de aceituna existentes y su capacidad de adaptación a las características de su entorno, no cabe duda de que el sector oleícola se encuentra en constante evolución.
En este sentido, desde hace décadas el sector realiza numerosas investigaciones agronómicas, en las que participan varias de las entidades e instituciones más punteras del mundo, con el fin de desarrollar nuevas variedades de olivos, y aceitunas, que favorezcan aún más la productividad de las explotaciones, prestando una especial atención a aquellas que permiten su desarrollo y crecimiento de forma superintensiva, mediante el cultivo del olivar en seto.
Así, una vez que hace tan solo unos días concentramos nuestra atención en las razones que justifican el creciente interés por el cultivo del olivar en seto, hoy queremos avanzar un paso más en este sentido, ofreciéndote un repaso de aquellas variedades de aceituna que, a partir de las investigaciones realizadas, se ha comprobado que cuentan con una mejor adaptación a los nuevos sistemas de cultivo.