Si bien el AOVE ofrece infinitas posibilidades a nivel gastronómico, hoy queremos detenernos en su potencial para la elaboración de alimentos en conserva.

Entre los principales tesoros que están presentes en una auténtica joya de nuestra gastronomía como es el Aceite de Oliva Virgen Extra, resulta imprescindible destacar la extraordinaria versatilidad que ofrece nuestro Oro Líquido para el desarrollo de todo tipo de platos, recetas y elaboraciones.

Por este motivo, a lo largo de las distintas publicaciones realizadas en este blog, hemos considerado interesante detenernos como es debido en las diferentes aplicaciones que el Aceite de Oliva Virgen Extra puede tener en tu cocina, así como en aquellos nuevos usos gastronómicos en los que el AOVE está muy presente.

En este sentido, hoy queremos profundizar en una de esas posibilidades culinarias tradicionales que ofrece el Aceite de Oliva Virgen Extra, ya que ha sido empleada generación tras generación para la elaboración de alimentos en conserva.

El alto contenido de polifenoles presentes en el Aceite de Oliva es uno de los grandes responsables de su reconocimiento como alimento saludable.

Uno de los aspectos diferenciales del Aceite de Oliva Virgen Extra es su alto contenido en polifenoles, unos antioxidantes naturales que son, precisamente, los principales generadores de sus matices amargos y picantes en boca, cuando se produce su contacto con nuestras papilas gustativas.

Así, en el AOVE que consumes cada día está presente una gran variedad de este tipo de compuestos naturales, entre los que destacan el oleocantal, el hidroxitirosol, la oleaceína, la oleuropeína o la luteolina, por citar solo algunos ejemplos.

En este sentido, el principal valor añadido que aportan estos polifenoles al Aceite de Oliva Virgen Extra no es solo su sabor, sino también las múltiples propiedades saludables que aportan a nuestro organismo, entre las que consideramos necesario destacar las que te mostramos a continuación:

La personalidad única de cada Aceite de Oliva Virgen Extra también viene marcada por elementos del entorno que influyen en sus notas y matices.

A la hora de identificar los distintos matices que están presentes en un Aceite de Oliva Virgen Extra es necesario destacar que una gran parte de sus características diferenciales y propiedades organolépticas están relacionadas con la variedad de aceituna seleccionada para su elaboración y, al mismo tiempo, por el grado de maduración de dichas aceitunas, existiendo diferencias sustanciales en función de si se ha decidido proceder a su recolección temprana o, por el contrario, se ha optado por esperar a que estas alcancen su periodo de maduración óptima.

No obstante, si bien estos pueden ser considerados como los principales elementos aportan matices a la personalidad única de cada AOVE, también es igualmente indispensable tener presente en qué medida pueden influir otros factores agronómicos y ambientales, sobre los que vamos a profundizar a continuación: