Nuestra entidad matriz, la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, cumple 100 años de contribución al desarrollo de nuestro sector oleícola.

Parece que fue ayer cuando la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero comenzó su andadura y, casi sin darnos cuenta, año tras año y campaña tras campaña, ha llegado el momento de celebrar sus 100 años de acompañamiento y apoyo incondicional al desarrollo del sector olivarero y oleícola de nuestro país.

Desde su creación, en junio de 1925 con la constitución de su entidad precursora, la Asociación Nacional de Olivareros de España, la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, como entidad privada sin ánimo de lucro, ha dedicado todos sus esfuerzos al desarrollo de aquellas iniciativas dirigidas a contribuir al desarrollo económico, social y medioambiental del sector olivarero español en su conjunto, entre las que es preciso destacar las que se recogen a continuación:

Celebra con nosotros el Día de Extremadura y el Día de Cataluña, disfrutando de una selección de sus mejores AOVEs en nuestro Ciclo #OliveWeeks.

Entre los innumerables factores que definen de un modo más preciso el impresionante arraigo del cultivo del olivar en nuestro país, no cabe duda de que uno de los más relevantes radica en la enorme presencia y representatividad que la producción de aceite de oliva tiene en varias de nuestras comunidades autónomas.

En este sentido, la comunidad autónoma extremeña, que cada año celebra su festividad autonómica el día 8 de septiembre, es un ejemplo más que reconocible de la gran tradición que la producción de Aceite de Oliva Virgen Extra tiene en nuestro territorio, no solo por el hecho de ser la tercera comunidad autónoma en cuanto a superficie cultivada de olivar, con más de 296.000 hectáreas y solamente por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha, o la implantación consolidada de variedades autóctonas como la manzanilla cacereña, la morisca o la verdial de Badajoz, sino también por la excelente calidad que ofrecen, por méritos propios, los diferentes Aceites de Oliva Virgen Extra de Extremadura.

Por su parte, Cataluña, cuya festividad se celebra anualmente cada 11 de septiembre, ocupa una más que meritoria cuarta posición en cuanto a superficie cultivada de olivar, con más de 114.000 hectáreas, además de ser la tierra de origen de variedades autóctonas como la arbequina o la morrut, por citar solo algunos ejemplos.

Descubre los elementos diferenciales que justifican que el AOVE variedad castellana sea considerado uno de los tesoros de nuestro sector oleícola.

Uno de los aspectos diferenciales que mejor define el sector agroalimentario de nuestro país, y que a su vez lo convierte en una de sus señas de identidad a nivel mundial, se basa en su arraigo y tradición con una actividad agrícola milenaria como el cultivo del olivar.

Así, como ya hemos destacado en numerosas ocasiones tanto en nuestro blog como en las distintas publicaciones que realizamos en nuestros perfiles de redes sociales, esta estrecha relación se pone de manifiesto claramente en el hecho de que en España se cultivan, a día de hoy, 266 variedades diferentes de olivos, cada uno de los cuales con unas características diferenciales de sus frutos que los hacen ideales para su transformación posterior en Aceite de Oliva Virgen Extra y/o aceituna de mesa.

En este sentido, si bien la mayor parte de la superficie cultivada dedicada al olivar está poblada por olivos de las variedades picual, hojiblanca, cornicabra o arbequina, también es necesario resaltar la gran pujanza que otras variedades autóctonas han alcanzado en su territorio de origen, como son la empeltre, la morisca, la blanqueta o la variedad castellana, sobre la que vamos a profundizar contigo a continuación.