Hoy queremos repasar contigo las características diferenciales que convierten a la variedad manzanilla cacereña en un tesoro de nuestro sector oleícola.
Más allá de aquellas variedades de olivar autóctonas de nuestro país que son mundialmente conocidas y relacionadas merecidamente con la ‘Marca España’, como son las variedades picual, hojiblanca o cornicabra, por citar solo algunos ejemplos, y que tienen su origen en Andalucía y Castilla-La Mancha, las dos comunidades autónomas con una mayor superficie cultivada y producción olivarera, nuestro sector oleícola destaca igualmente por la arraigada presencia de este cultivo en otros territorios dentro de nuestras fronteras.
En este sentido, la tradición oleícola extremeña se caracteriza por el esmero y cuidado con el que sus productores locales miman aquellas variedades autóctonas que actualmente mantienen, por méritos propios, un notable arraigo en el territorio, como es el caso de la variedad manzanilla cacereña.
Si bien su nombre refleja, de forma expresa, su origen en la provincia de Cáceres, es preciso destacar que la variedad manzanilla Cacereña también cuenta con una fuerte presencia en Badajoz, así como en diferentes zonas de Ávila, Salamanca o, incluso, la Comunidad de Madrid.